En mi experiencia como coach y orientador profesional me encuentro con numerosas personas que en lugar de poner el foco en ellos mismos, lo ponen en el entorno o en los demás.
En estos casos, una de las primeras tareas que debe hacer un coach es enfrentar al cliente a la realidad: un coach u orientador no da soluciones, si no que acompaña y da herramientas, es uno mismo quién tiene todas las respuestas.
Una situación común, especialmente entre algunos jóvenes, es la de "he venido aquí porque me lo ha dicho mi madre o mi padre". Además de explicarles lo que señalaba más arriba, dos preguntas que funcionan son "¿En qué crees que te puedo ayudar?" y "¿Quién tiene las riendas de tu vida?". Y cuando digo que funcionan, me refiero a que o bien desencallan la situación en el sentido de seguir adelante con la colaboración, ya que la persona empieza a tomar conciencia de su responsabilidad, o bien en el de dejar el proceso para mejor ocasión.
También es habitual, especialmente en estos tiempos difíciles, el tratar con personas que, ante situaciones de falta de trabajo, se quejan, despotrican y cargan contra todo y contra todos. En estos casos, una técnica muy buena es: "Tienes 5 minutos de reloj, para decir todo lo que quieras, gritar, insultar... desahogarte, pero justo después, empezaremos a trabajar en cómo puedes avanzar". Los resultados son positivos.
En resumen, las dos premisas para avanzar son: querer cambiar algo y, sobre todo, tomar las riendas de la propia vida, y no dejarla en manos de los demás.
¡Os animo a compartir aquí cualquier experiencia al respecto de tomar las riendas!